Es muy común, que entre los niños salten chispas fácilmente. Esta vez, ocurrió en una clase de 4º de Primaria, mientras se realizaba una clase de pre-deporte (voleibol). Comenzaron individualmente, cada uno con un balón; después pasaron por parejas por un balón, para finalizar dos contra dos utilizando un solo balón.
Surgió de la nada una pelea entre Pablo y Antonio (nombres ficticios). Todo empezó cuando Antonio lanzó su balón hacia el campo de Pablo, Pablo le pegó una patada al balón y éste se fue lejos. La reacción de Antonio fue la de pegarle un puñetazo a Pablo en la cara, Pablo se enfureció aún más y fue corriendo hacia Antonio, le tiró de los pelos; hasta que llegue yo para separarlos.
El profesor me dijo que debería haber esperado un poco más para separarlos para ver que hacían; pero al no suponer que ocurriera nada, reaccioné rápido, sin pensar y lo hice de esa manera (he de decir, hubiera reaccionado de la misma manera y lo haré siempre).
He de comentar, que Pablo es un niño hiperactivo, que revoluciona a la clase y la maneja a su antojo; es un niño bajo, delgado y pequeño. Antonio es un niño callado, grande y un poco más alto.
Tras leer esto, vosotros pensáis que cuando un niño hace algo malo y pone a prueba a otro. ¿Es bueno que se protejan en el profesor, utilizándolo de escudo?.
Creéis que si ha hecho algo, ¿Debe tener su merecido y el profesor solo debe intervenir para que no se repita el suceso del que partió todo?.
No hablo de que si un niño le corta la mano a otro, ese otro le devuelva con la misma moneda; sino de que deben intentar solucionar ellos las cosas y el profesor sólo ser un espectador de ello y actuar cuando va a mayores.
Mañana os cuento cómo evoluciona este problema, ya que a primera hora tengo clase con ellos. Estad atentos a mi blog, ¡Un saludo!
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